Nadie lo había hecho
En Lima había restaurantes mexicanos, pero ninguno tenía barra libre. Abrimos el primer all you can eat mexicano y tex-mex del país: pide lo que quieras, las veces que quieras. La idea era simple y sonaba imposible.
Somos una experiencia que celebra el sabor, la fusión de culturas y el viaje de la cocina mexicana y tex-mex, adaptada con amor desde Perú. Somos los pioneros del all you can eat, los sabrosos, los que trajeron el taco a la mesa peruana.
"El sabor que cruzó
la frontera…
y se quedó en Perú"
En Lima había restaurantes mexicanos, pero ninguno tenía barra libre. Abrimos el primer all you can eat mexicano y tex-mex del país: pide lo que quieras, las veces que quieras. La idea era simple y sonaba imposible.
San Borja, Surco, Miraflores, Pueblo Libre, y dos puntos express en Mall del Sur y el Mercado San Martín. Todo con la misma regla: tortillas y salsas hechas en casa, sin atajos.
Mexicana, Tex-Mex, Mexicali y Perú-Mex. Esta última la inventamos nosotros y no existe en ningún otro lado. Con 215 mil personas siguiéndonos en Instagram.
Perú-Mex es la primera fusión auténtica entre la cocina mexicana y la peruana. Y hay una diferencia importante: no es colocar comida peruana sobre una tortilla.
Es una unión real donde las técnicas se integran desde la base. Los dos países comparten más de lo que parece: fondos largos, tatemados, adobos de ají y chile, cocciones lentas, culantro, limón. Cuando cruzas esas técnicas en serio, no obtienes un taco con relleno peruano: obtienes una cocina nueva.
Así nacieron los tacos polleros (pollo crispy con salsa pollimex y saltado limeño), la cochinita chifera (el guiso yucateco bañado en agridulce de chifa), las enchiladas chiferas, el bowl perumex con base de chaufa y la salsa acevichada de chile guajillo.
Es la última parada de la ruta del taco: la que empieza en México y termina acá.
Desde las tortillas hasta las salsas. Por eso las carnes tardan lo que tardan.
El chanchito al pastor se marina un día completo en naranja, salsa de chile y piña.
La cochinita pibil se cuece envuelta en hojas de plátano, bañada en chiles y achiote de naranja.
La birria se cuece en su propio jugo con chile guajillo y especias hasta formar el consomé.
La barbacoa se cuece con chile guajillo hasta que la carne se deshace sola en la olla.
Las salsas van de las que no pican (chipotle ahumado, mexicana emulsionada en crema de leche) a la Santa Muerte de habanero rostizado. La comida base nunca es picante: el nivel lo eliges tú en la mesa.
Es a propósito. Queremos que el que no aguanta picante coma igual de rico que el que le pone Santa Muerte a todo. Como dice el letrero: ¡pa' que llores de amor, no de picante!
Si tuviéramos que resumir la marca en un puñado de palabras, serían estas.
Lo primero y lo último. Todo lo demás viene después.
Acá te hablamos como compa, no como cliente.
Cada plato viene de una región y de una historia real.
Pero sabroso. Tú eliges cuánto.
Tortillas y salsas hechas en casa. Sin atajos.
La comida sabe mejor cuando se comparte.
Trajimos primero lo que nadie se atrevía a hacer.
Para todos, no para unos pocos.
México, Texas, California y Perú en la misma mesa.




